Etapa de 40 kms de continuas subidas, que comenzamos de nuevo en la Urbanización de la Colina, tomando el camino del Toledillo hasta la piscina municipal y de ahi hacia la presa de Castiblanco.
Esta etapa la calificaría de alta dificultad tanto por sus inclinadas cuestas como la técnica que hay que demostrar en las bajadas.
La etapa la realizamos los sguientes actores principales:
1) El que os escribe: Mi único objetivo era salir en bici aunque nevara. Soy asi de fatiga, lo sé.
2) El cuñao: Otro no memenos fatiga, que sólo hay que tocarle las palmas para que se anime.
3) El cabeza: Hizo sus intentos por evitar una vez más una etapa con cuestas pero no tuvo resultado. De nuevo, suceden cosas cuando el cabeza aparece.
4) El Risca: Vaya día que tuvo el bueno del Risca. Comenzo llegando tarde porque se habia quedado dormido. Seguro que esperaba que el día amaneciera lluvioso, pero alguna novia le habría llevado huevos a Santa Clara e hizo su efecto. Luego se perdio llegando a la Urbanización, también nos aviso y requeteaviso que iba a llover, pero nada nos pararía porque somos unos MTB.
La etapa comenzo con dirección a la Cantina, pero para nuestra sorpresa se nos hizo muy dura, pensábamos que lo fuerte iba a aparecer a la vuelta, pero la primera subida después de la presa tiene tela marinera, después de ésta, el camino es más llevadero hacia la Cantina.
Una vez en la Cantina, todo fueron prisas, la lluvia comenzaba a aparecer, también el frio, y después de un rápido desayuno, tomamos el camino de los Toros donde cogimos a Risca que se habia adelantado un poco. Después del ya no tan temido camino de los Toros, fácil camino hasta la bajada a la presa que te hace perder la sensibilidad de las manos por su bacheado y aqui comenzaba la muy fuerte subida a Castilblanco.
Ya por entonces la lluvia no nos daba cuartel y sólo pensábamos en acabar la etapa, y seguimos hacia arriba sin hacernos ningún comentario entre nosotros, excepto algun, 'no teníamos que haber salido, ya os lo dije'.
Llegamos finalmente empapados al coche, y esperamos al cabeza y Risca. Un avez todos, volvimos para Sevilla buscando una ducha caliente.
Por último, el amigo Risca recordando su etapa de los boy scout se quito la camiseta empapada que llevaba y fue todo el camino hacia Sevilla, como el dominguero que vuelve de matalascañas. Al llegar a Sevilla, la anécdota fue cuando a un repartidor de pañuelos, se le pusieron los ojos como huevos cuando le fue a ofrecer pañuelitos a un señor que con 10 grados y lloviendo a cantaros iba tan campante en su furgoneta sin camiseta. Ahi que da eso.
La semana que viene más, SI NOS DEJAM, claro
lunes, 15 de noviembre de 2010
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